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¿Qué es el Consejo General del Poder Judicial?. CGPJ.


Voy a tratar de explicar qué es el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) @PoderJudicialEs, para no confundirlo con los jueces y para saber por qué interesa tanto a los partidos políticos.

El Estado se divide en tres poderes: el ejecutivo (Gobierno), el legislativo (Parlamento) y el judicial (jueces). Sí, has leído bien: el poder judicial lo detentan los jueces. Cada uno de los 5.692 jueces SOMOS poder judicial. No un órgano o institución, sino nosotros.

Y ello porque dictar sentencia para resolver problemas de personas entre sí (o entre personas y Administraciones) o para resolver delitos (condenando o no) es algo que SÓLO hacemos los jueces. Pero claro, necesitamos algún tipo de organización o burocracia.

El CGPJ sería quien nos organiza. Dice la Constitución que corresponde al CGPJ el gobierno de los jueces. “Gobierno” en el sentido de gestor, no de que nos mande. De hecho, el CGPJ tiene expresamente prohibido por Ley dar instrucciones a los jueces, generales o particulares.

Y ello porque el CGPJ no es poder judicial: ni conoce asuntos, ni dirige juicios ni dicta sentencias. Insisto: el poder judicial lo ejercen los jueces, cada uno en su juzgado. Así que nadie puede inmiscuirse en nuestra labor, ni siquiera el CGPJ.

Pero entonces ¿qué hace exactamente el CGPJ? En resumen, gestionar y ordenar la labor de los jueces (se supone que con la finalidad de garantizar la independencia de éstos en el ejercicio de la función judicial). La ley desarrolla con detalle cuáles son sus competencias.

Así, corresponde al CGPJ resolver licencias y permisos, declarar incompatibilidades, dictar reglamentos de funcionamiento interno (protocolo, aspectos accesorios…), inspección de juzgados, formación de jueces, relaciones internacionales, estadística, biblioteca, etc.

Pero, de todas las funciones, hay dos que interesan especialmente a la clase política: régimen disciplinario (sanciones a los jueces) y nombramientos y ascensos de jueces. Esta última es en su mayor parte reglada (objetiva, por antigüedad) y el CGPJ se limita a tramitarla y ya.

Pero, una pequeña parte de estos nombramientos y ascensos la realiza el CGPJ de forma discrecional, esto es, sin sujeción previa a un baremo objetivo de mérito y capacidad. No son muchos los jueces así nombrados, pero resulta que son los altos cargos judiciales: 78 magistrados del TS, 17 presidentes de TSJ (más 17 magistrados), y 50 presidentes de Audiencias Provinciales. 162 jueces de 5.692 (año 2016), muy pocos, un 2,8% del total.

Es decir, la cúpula judicial. Son los jueces más importantes porque son los que tienen (otras) funciones gubernativas sobre los demás jueces y, sobre todo, los que acaban conociendo de los asuntos más importantes del país. Entre ellos, el enjuiciamiento de muchos políticos.

Y claro, dada la importancia de lo que pasa por sus manos, es natural a su esencia que la clase política tenga interés en estos nombramientos, que quieran intervenir en ellos de alguna manera para tratar de que sean nombrados los que ellos creen que son afines a sus ideas.

¿Y cómo consigue el poder político meter la cuchara en los nombramientos de los altos cargos judiciales? Pues siendo ellos quienes eligen a los que hacen estos nombramientos. Siendo ellos quienes eligen al CGPJ, en definitiva.

La Constitución estableció un sistema mixto para el CGPJ. De los 20 vocales que lo forman, 8 deben ser juristas de prestigio y los 12 restantes, jueces. Los 8 juristas los elige el Parlamento (esto es, los partidos políticos) y los 12 jueces… bueno, como diga la Ley.

La Ley en principio decía que los 12 jueces serían elegidos por éstos (votación). Pero en 1985 (el PSOE) cambiaron la Ley y dijeron “no, los 12 jueces vamos a elegirlos también en el Parlamento”. Y desde entonces (El PP lo mantuvo), objetivo conseguido: todo el CGPJ es elegido por los partidos políticos.

La consecuencia de ello es que, sin dudar de la profesionalidad de nuestra cúpula judicial, los jueces así nombrados tienen el estigma de su adscripción política, porque los han nombrado gracias a los votos de los vocales propuestos por tal o cual partido político.

Ello hace que sus sentencias puedan leerse en clave ideológica, independientemente de sus argumentos jurídicos. Y como una mancha de aceite, extiende la duda de la politización a toda la carrera judicial, ajena a estos tejemanejes y totalmente independiente de la cúpula.

Ello es nefasto para la imagen de la Justicia y la confianza de los ciudadanos en ella. Y sin la confianza en las instituciones, el Estado se debilita y los derechos y libertades corren peligro. Por eso los jueces venimos pidiendo desde hace lustros volver al sistema de 1985.

Pero los políticos, que son quienes legislan, no atienden a esta reivindicación (de coste 0€) porque ¿cómo renunciar a seguir metiendo mano en la Justicia? Y eso que la UE y el Consejo de Europa (GRECO y Tribunal Europeo de DDHH) así nos lo vienen pidiendo desde hace mucho.

En fin. Ya sabéis por qué una institución, el CGPJ, que la mayoría de ciudadanos no conoce, interesa tanto a nuestra clase política, al punto de ser el centro de sus negociaciones en materia de Justicia. Confío haberme hecho entender, a pesar de lo árido del tema. FIN

Judge the Zipper

@JudgeTheZipper

https://twitter.com/JudgeTheZipper/status/1180205615660064774

Juez indignado e inconformista. Y feliz. Una idea: no te arrepientas de lo que haces, sino de lo que no haces. Y cuida de tus amigos. Vale, son dos ideas.