Convicciones sociales incontestables

Han hecho un negocio de la política. No nos representan. Forman parte de la ESTAFA. La crisis de confianza es insalvable.

Sin confianza, lo que es de todos es un problema y la sociedad no existe. En el año 2012, los partidos políticos eran desaprobados por el 88% de los electores, los políticos por el 89%; el Parlamento por el 81%, el Gobierno por el 74%, los Ayuntamientos por el 69%, lo mismo que los sindicatos.

Opinan que los bancos y los ricos no pagan la crisis el 91%.

Cuando 8 de cada 10 ciudadanos coinciden en una posición, nos encontramos ante una convicción social arraigada. Se produce la quiebra definitiva de la confianza ciudadana en la clase política en general y en todas las referencias institucionales.

La sociedad, pero también los tribunales, advierten infinidad de situaciones irregulares asociadas a la gestión de los recursos públicos. Se instala la sensación de que el fraude es generalizado, que los políticos son la parte sustancial del problema, todos sin distinción. La convicción social es que

son los culpables, junto a los bancos y las grandes empresas, de la situación de endeudamiento actual. Son corruptos y no nos representan, cuantos menos mejor.

La mayoría social ya ha roto con el sistema de representación, los partidos no representan a los ciudadanos y la consecuencia es el desprestigio de las instituciones más básicas, como el Parlamento o los sindicatos, ahora tan despreciados socialmente como los obispos o los banqueros.

Estamos al borde de la ruptura que nunca se produjo desde el año 1939.

Los jóvenes se dirigen a un lugar propio, nuevo y alternativo a todo para construir su futuro. Saben que tan pronto han votado, pierden el control: el político solo responde ante su partido. El elector sólo elige, no ejerce control. Los gobernantes adquieren la condición de poderosos: el poder es la capacidad para decidir gasto o inversión, y donde hay decisión de gasto hay corrupción; que termine siendo un problema o no es una cuestión de control.

El elector antiguo reclama que alguien controle a los políticos, que alguien arbitre o haga funcionar los mecanismos de control: vive alejado del poder.

Los ciudadanos organizados son los únicos que pueden y deben controlar a sus representantes: ahí está la ruptura.

La corrupción es inversamente proporcional a la fortaleza de la sociedad civil. Una sociedad es tanto más avanzada cuanto mayor control ejerce. Cuanto mejor controla el buen funcionamiento de sus instituciones.

El hecho incuestionable es que los políticos y la banca privada o el poder financiero han sido Nuremberg-3identificados por la mayoría social como los culpables principales de la situación de endeudamiento extremo en que nos encontramos, sea por irresponsabilidad, por incompetencia o, generalmente, por saqueo de las arcas públicas, como demuestra la sucesión de procesos judiciales (Palma Arena, Brugal, Gürtel, Eres, Nóos, Púnica…)

9 de cada 10 electores sienten que no les representan los partidos políticos, que éstos no consideran a las personas, que se mueven por intereses propios o ajenos a la función de representar. Son percibidos como una clase privilegiada, interesada y corrupta.

Tres factores intervienen en la situación de crisis de confianza en la clase política:

  1. La utilización creciente de la Red que descubre otra verdad más cierta. Las cosas no son como nos dicen los medios de manipulación a las órdenes de la casta y las elites poderosas. En la Red se encuentra otra información que es desinteresada y completa la verdad.
  2. Los políticos han gastado irresponsablemente nuestros recursos durante décadas, han quebrado las cajas de ahorros, han generado clientelas autonómicas al socaire de la financiación de sus competencias y se han lucrado. La sociedad culpa a los políticos, pero sobre todo, a los políticos del PSOE y del PP.
  3. Hemos descubierto que la corrupción o el gasto irresponsable de las administraciones y las empresas supone el empobrecimiento de las personas durante décadas.

El ciudadano nuevo (1, 2) descubre por fin que hay que desarrollar la sociedad civil para controlar las instituciones, empezando por sus representantes, y en definitiva, para adueñarse de un destino colectivo.

Partidos s XX y sucedaneosLos partidos del siglo XX han dejado de representar a las personas y la oligarquía busca sucedáneos. Por lo tanto, es una cuestión de tiempo que el elector medio deduzca que, en realidad, está pagando las deudas de los bancos y las empresas del IBEX 35, además de la deuda pública ilegítima, y que esta situación no resuelve el futuro de la generación más joven. Descubrirá que su empobrecimiento es inexorable dentro de la zona euro.

La clase política es detestada y culpada de esta situación por la mayoría social. Nuestros representantes no resuelven los problemas, están a otra cosa que son sus propios intereses.

Estas son convicciones sociales incontestables.

(1) https://egotuussum.com/2015/08/07/de-donde-venimos/

(2) https://www.facebook.com/notes/jotaele-rs/de-d%C3%B3nde-venimos-1925-2013/626509984082021

Extracto del libro “Asaltad el Sistema”. © Jaime Miquel Adrada, analista electoral independiente. © Lluís Miquel Campos Sanchos, técnico en implementación estratégica. Descarga gratis el libro, o cómpralo, desde aquí: http://www.bubok.es/libros/230092/ASALTAD-EL-SISTEMA2

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