Métodos de manipulación I: Simplificación extrema. Exacerbar pasiones. Difamación ambigua. Ocultación de los hechos.

Simplificación extrema

Este recurso se emplea para que el oyente encuentre fácilmente a quién responsabilizar, y tenga la sensación de que su candidato basta para solucionar el problema. Se le induce a extraer una rápida conclusión evitando que se detenga a reflexionar demasiado.

También se utiliza para eludir responsabilidades propias o para hacer converger el amor o el odio colectivo en una persona determinada.

Si yo te digo: “la delincuencia es la consecuencia directa de la drogadicción en los jóvenes”, estoy evitando contarte muchos otros pormenores cuya responsabilidad tal vez sí recaiga sobre mi persona (por ejemplo, cuál es el motivo por el que los jóvenes consumen drogas y qué he hecho para solucionarlo).

Cuando te digo: “todo esto se lo debemos o es culpa de éste individuo” estoy simplificando al extremo una situación en la cual seguramente el éxito o el fracaso hayan dependido de otros factores, muchas veces ajenos al control de esa persona o grupo que quiero elevar o sepultar.

Otra forma de simplificación extrema es la publicidad política en la cual solamente vemos la foto del candidato o el logotipo del partido. No se nos dice nada acerca de quién es esa persona o qué piensa hacer, sino que se utilizan símbolos con el fin de sugestionar los ánimos, sin intentar llamar a la reflexión o al pensamiento.

Esto se conoce como “violencia simbólica”, y es sabido que éste tipo de violencia muchas veces da lugar a la “violencia real”. Por regla general, a mayor intensidad de las pasiones desatadas, mayor probabilidad de llegar a la violencia propiamente dicha. La ocurrencia de éstos hechos generalmente favorece al candidato, porque enardece aún más las pasiones de quienes lo siguen.

Exacerbar pasiones

“¡Debemos hacerlo por nuestra historia! ¡Por nuestros líderes y por aquellos que lucharon por el partido!” Algo así nos dicen cuando intentan exacerbar las pasiones en forma simple y rápida.

Los persuasores ideológicos rara vez exponen argumentos racionales y empíricamente verificados. No nos detallan cómo van a enfrentar la devaluación, ni cómo se podría catapultar nuestro país al primer puesto. Comúnmente observamos que apelan a sus símbolos y líderes históricos. Éstos líderes históricos, la mayoría de las veces, vomitarían solamente con enterarse de la conducta que observan sus herederos. Como ya han fallecido y no pueden protestar ante la manipulación de su figura, los partidos no dudan en traerlos a colación incluso en asuntos que nada tienen que ver con lo que predicaron aquellas personalidades.

Tan acostumbrados estamos a ésta violencia simbólica, que jamás nos detenemos a considerar porqué está la imagen de ese caudillo mientras habla éste aspirante al gobierno.

¿Para qué la necesita? ¿Acaso no bastan sus palabras y sus argumentos? Por supuesto que no.

Está intentando, en forma deliberada, exaltar pasiones que faciliten la penetración del mensaje emotivo, ya que no racional.

Difamación ambigua

El persuasor eficiente utiliza ésta técnica de tal manera que el difamado no pueda defenderse. Notarás que los ataques raras veces son denuncias concretas, sino comentarios destructivos y poco específicos. De ésta manera se torna muy difícil la defensa: es una guerrilla verbal en la cual, cuando intentas defenderte, no sabes muy bien cuál fue el ataque.

La difamación puede llevarse a cabo incluso con la expresión del rostro al referirse a determinada persona. La respuesta que pulveriza a la difamación es: “Haga una denuncia concreta”. En política es muy difícil escuchar ésta respuesta, seguramente porque ante éste reto el difamador tendrá delitos y crímenes reales para denunciar. Si no lo hace desde un principio es en respeto de ciertos códigos de mutua complicidad que surgen, tarde o temprano, en los ambientes políticos.

Ocultación de los hechos de forma deliberada

Sufrimos permanentemente ésta agresión. Mientras la inflación sube sin control, los medios cuentan la historia de los vecinos del barrio que rescataron al gato que no podía bajar del árbol. Mientras hay muchas personas inteligentes, capaces y creativas, cuyo comentario sería muy bueno para la sociedad, nos ponen los comentarios de un partido de futbol.

Ésta es una de las técnicas de persuasión permanentemente utilizadas para limitar la inteligencia y la visión de lo que realmente está ocurriendo. Ten presente que es mucho más barato, fácil y rápido manipular al individuo cuya inteligencia es limitada, y los medios masivos son utilizados para éste propósito.

A modo de ejemplo, mientras el mundo veía con la mayor atención las olimpíadas organizadas por la Alemania de Hitler, pensando que eso era lo más importante que estaba ocurriendo en aquél país, lo que de verdad ocurría era que Alemania planificaban la conquista de Europa.

Mientras un político nos habla de la belleza de los colores de sus banderas y de la unión de sus votantes, nos oculta la verdad: no existen ideas serias, concretas y evaluadas, para producir mejora alguna en el país.

Ver resto métodos al final de: https://egotuussum.com/2015/05/10/el-libro-negro-de-la-manipulacion-introduccion/

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Un comentario en “Métodos de manipulación I: Simplificación extrema. Exacerbar pasiones. Difamación ambigua. Ocultación de los hechos.”

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